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Princesa
Vereda del Lago, poco después de las siete de una mañana de domingo. En un bohío cercano a unos columpios y toboganes, un hombre habla por su celular. Debe rondar los treinta y cinco años y va vestido con franela, bermudas de caqui, medias deportivas y zapatos de goma. Usa una gorra de los Yankees de Nueva York. Su voz gruesa y potente retumba en el silencio del parque y contrasta con el interior de la choza, decorado con cadenetas de papel de seda y moños hechos con cintas rosadas, celestes y blancas. Hay allí una mesa con un mantel fijado con tachuelas, sobre el cual están dispuestos con esmero cubiertos de plástico, platos, botellas de refresco y una gran bandeja de acero ribeteada en rosado. Varios recipientes con tapa se apilan a un costado de la mesa y encima de una cava portátil. Una de las cuatro bancas de granito del lugar la ocupa un equipo de sonido conectado con cinta plástica a un cable cuyo origen se pierde en la maleza circundante. Del techo, pero no en el centro, cuelga una piñata con forma de una princesa de Disney cabezona, rubia y contrahecha.
Hombre: Ajá, ya esta verga está lista. (Pausa. Luego habla apartando el aparato de su oreja y acercándolo a la boca como si fuera una armónica.) No, no, no, no… Vos dijiste que a las siete y media. (Acerca el teléfono de nuevo a la oreja. Pausa.) Ve a ver qué hacéis, vos dijiste a las siete y media. Esa verga no es problema mío. (Mientras escucha la respuesta, se acerca a uno de los moños adosados a las columnas del bohío, pasa a aprisionar el teléfono entre la oreja y el hombro para liberar las manos y con ellas ahuecar los lazos y cintas hasta que queda satisfecho.) Yo no sé qué vais a hacer. Vos dijiste a las siete y media, ¿por qué no buscaste la torta ayer? Yo te dije. (Camina un poco, se acerca a la piñata y le sacude alguna mota de polvo para luego detener su bamboleo sujetando sus caderas con delicadeza.) Qué bolas tienes. ¿Y ya se levantó? ¿Le diste el regalo, la muñeca, la vaina…? (Pausa. Esboza una sonrisa que no se trasluce en la voz.) ¿Verdad?… Bueno pues, pero no vengáis después de las ocho, ocho y media, ve que tengo juego.
Posted on November 13, 2011 with 11 notes
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