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Libre
Viernes, diez y media de la mañana. En la entrada posterior del Sambil, se estaciona un taxi blanco en espera de clientes. Apenas hay gente. Se abre la puerta y se apea el conductor, un hombre canoso y barrigón que se despereza con un potente gruñido y las manos cerradas en puño, una de ellas apuntando al cielo, como un héroe de cómic.
Taxista: (Luego del gruñido, a gritos y alzando los dos brazos en forma de V.) ¡A mamar, que llegó Tío Rico!
Posted on July 14, 2012 with 4 notes
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