-
Moneda corriente
Martes, cerca de las diez de la mañana. Un hombre joven —jeans, franela impoluta, zapatos de goma Nike, músculos de gimnasio, pistola al cinto, celular en mano y un penetrante olor a perfume— vigila a tres mujeres sentadas donde pueden en un cuarto saqueado, con anaqueles vacíos, gavetas volteadas y el piso convertido en un basurero de papeles, libros, carpetas, cassettes numerados y facturas. Sus dos cómplices están revolviendo las otras habitaciones del viejo apartamento. La mayor de las mujeres, una anciana, no cesa de insultarlos en voz alta, para angustia de la más joven. La tercera mira el suelo, sostiene una mano de la anciana y murmura sus oraciones sin tregua. El hombre las obliga a estar de espaldas a él. Después de un silencio nervioso, retoma, pese a las evidencias, la letanía aprendida que han repetido los tres delincuentes desde su irrupción.
Hampón: (Dirigiéndose a la más joven.) ¡Calme a su mamá! ¡Calme a la vieja! ¡Dígale que se calle, pues! (Pausa.) ¿Dónde tienes dólares? ¿Dónde están las prendas? ¡Dale, pues, para irnos rapidito! ¿Dónde están los… los… los bicho… cómo es que se llama?… Los… ¡Loseuro! ¿Dónde están loseuro?
Posted on June 8, 2012 with 1 note