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Espejito, espejito
Dentro de un taxi, en algún lugar de la carretera Falcón-Zulia. El chofer, un hombre joven, atento y redicho, viene perorando sobre la infidelidad y echando fugaces vistazos al asiento trasero, donde voy sentada, para buscar aprobación.
Chofer: Por eso es que yo digo: mis hijos, el hombre es un cochino y la mujer es un espejo, ¿no es cierto? (Me mira por el retrovisor.) Claro, el hombre es un cochino porque no importa lo que haga, usted lo baña, lo limpia, y allí está el cochino: sigue siendo un cochino, pero ahí está. En cambio la mujer es un espejo, porque uno la mira y está toda limpiecita y bonita, pero si ese espejo se rompe, allí ya no se puede hacer nada. Lo que queda es botarlo, porque ya no sirve.
Posted on April 29, 2012 with 3 notes
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¡Dios mío, esta calor!… Debería llover es los domingos, que los domingos hace mucho sol.
El muchacho que ayuda a llevar la compra a la salida del supermercado, un domingo al mediodía.Posted on April 18, 2011 with 9 notes
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No es serio este cementerio (I)
Una de las oficinas administrativas del cementerio Jardines La Chinita, 9.30 de la mañana. Un gentío compone una larga cola en el extremo opuesto del edificio. Los alrededores están llenos de personas armadas con sombrillas, en señal de resignación. Dentro de la oficina un tanto desangelada, se forman dos colas con quienes vienen a buscar información sobre la convocatoria hecha por la Alcaldía de San Francisco, según la cual los dueños de parcelas deben llevar los documentos que demuestren su propiedad en un plazo que vence en tres días. Un hombre mayor, obeso, que lleva una visera blanca, está sentado frente a un funcionario muy joven, abrumado pero amable.
Señor: (Con una carpeta manila entreabierta en sus manos, manoseando los papeles que contiene). Ajá, acá tengo de todo. Aquí está la copia de la cédula, la copia del contrato… no tengo el último recibo de pago, pero tengo el documento de propiedad notariado. Si es que de eso hace más años… Mamá está enterrada allí. Aquí tengo lo que queráis, la orden de inhumación, ve. O sea, el papel para enterrarla…
Funcionario: (Ojeando la orden de entierro con cara de quien ve por primera vez el documento.) Ah… Ya va… (Dubitativo, sin saber qué hacer con el papel.) Pero esto no… ¿Y tiene allí la partida de disfunción?
Señor: (Soltando una risotada y mirando a su alrededor para buscar complicidad.) ¿La partida de disfunción? ¿La partida de disfunción? Mi alma, esa estará en otra carpeta. En la de salud, será…
Posted on August 17, 2010 with 5 notes
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Un quintico
En una papelería. El cajero, un joven cuya cabeza parece un muestrario de estalagmitas, termina de registrar mi pequeña compra. A su lado, una muchacha se ocupa de otra caja.
Cajero: (Levantando la cabeza del teclado para decirme el total.) Cincuenta y cinco con cincuenta y cinco. (Pausa.) Juéguese el cinco cinco. Cuatro veces cincuenta y cinco… No, ¿cómo es? Cinco veces cincuenta y cinco. No, cinco veces cinco. No, ¿cuánto era?
Compañera: (Seria, acudiendo en su ayuda.) Son cuatro veces cincuenta y cinco.
Cajero: Ya va, pa ver… (Se mira los dedos.) No, son cinco cincos. O sea, cinco cinco y cinco cinco. (Usando su mano derecha, separa primero el meñique y anular de la izquierda y luego hace un segundo grupo con el corazón y el índice. Repite.) Cinco cinco y cinco cinco. (Riéndose.) A la ve… son cuatro cincos, ¿no te estoy diciendo?
Compañera: (Dirigiéndose a mí.) Yo que usted no me juego nada, quizás qué número sale.
Yo: (Luego de rebuscar en la cartera, extiendo cincuenta y seis bolívares exactos al cajero.) Déjalo así, chamo.
Posted on July 17, 2010 with 5 notes
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Contando pollos
En una bomba de gasolina. El bombero lleva prensado en el pecho con una pinza de colgar ropa un manojo de billetes del Kino Táchira. Está pendiente de tres carros a la vez y participa de varias conversaciones cruzadas.
Bombero: (Inclinándose a la altura de mi ventana para cobrarme.) Son tres, más los doce del Kino, quince. (Sin esperar respuesta, desprende un Kino de su pecho y lo cuela por la ventana.)
Yo: (Sorprendida) Ya va, ya va. No me voy a llevar el Kino.
Bombero: ¿Cómo que no, si esta semana son como nueve mil millones? Con eso te podéis comprar la camioneta, una villita y tal, irte de viaje, no trabajar más nunca… (De repente descubre a un hombre uniformado con bata y gorro blancos que atraviesa la bomba caminando, y habla más alto, como para que el hombre lo oiga.) Y hasta podéis comprar muuuuucho pollo, pero que no sea de los que vende él (señala al hombre con la mano), que son pollos atletas.
Cliente: (Aguardando a que su tanque se termine de llenar y riéndose con el discurso del bombero.) ¿Cómo así?
Bombero: (Con una entonación que indica la obviedad de su declaración.) ¡Atletas! Con unos muslitos flaquiiitos.
Cliente: (Riéndose.) Mi alma, ¿vos como que no habéis visto los muslos de los atletas?
Bombero: (Mirándome, como si no hablara con el conductor.) Bueno, pero los que yo digo tienen los muslos flaquitos. (Riéndose.) Y vos como que sí andáis pendiente de los muslos de los atletas.
Posted on March 2, 2010 with 4 notes
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Denominación de origen
Domingo, 10.45 de la mañana, en el área de comida preparada de De Cándido de La Lago. Un hombre cincuentón, grueso, vestido de domingo —bermudas, sandalias, franela, gorra—, espera a una mujer (supongo que su esposa) frente a la cajera. Él lleva en su bandeja dos empanadas, arroz, lomo negro, plátano y acaba de pedir una Coca-Cola… Su mujer no ha terminado de ordenar. Va vestida con un mono de hacer ejercicio y lleva dos empanadas en su bandeja.
Él: (Dirigiéndose a su esposa.) Vai, dale pues, que estás haciendo esperar a la señora (me señala con la cabeza).
Ella: Ya va, ya va… Déjala pasar.
Él: Va pues… (Dirigiéndose ahora a la cajera.) No, mija, cobrame a mí porque yo sé cómo es la vaina. Se va a tardar una hora nada más pa decidir qué va a tomar.
Ella: Pero bueno, ¿y cuál es el agite, pues? Deja el desespero. (Hablándole a la cajera.) ¿Qué jugos tienes?
Cajera: ¿Naturales?
Ella: ¡Claro!
Cajera: (Mirando la nevera con puerta de vidrio que tiene a su espalda.) Parchita y tamarindo. Y naranja.
Ella: ¿Y aquellas botellitas de qué son?
Cajera: Jugo de pera y de manzana.
Él: ¿No te digo? No no no no… cobrate lo mío…
Ella: Ah vaina, que ya va, un momentico… (A la cajera.) Dame una uvita.
Él: ¿Tanta vaina para pedir una uvita? ¡Qué molleja de natural! Pa eso pedí una Coca-Cola.
Ella: No, porque la uvita viene de la uva. Quizás de dónde viene la Coca-Cola…
Posted on January 18, 2010 with 6 notes
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Es hora de partir
En una papelería. Una empleada está haciendo mi factura mientras conversa con una compañera de trabajo.
Empleada: Y esta noche a cantar villancitos…
Compañera: Será como el que canta mi hijo de dos años: (Canta con la música de Jingle Bells.) Santa Claus / Santa Claus / gordo barrigón…
Empleada: ¡Ay, Dios! ¿Y vos no lo regañáis?
Compañera: ¿Y por qué, Dios? ¿Y eso qué tiene?
Empleada: ¿Gordo barrigón?, ¿cómo que eso qué tiene? Es que ya no hay respeto ni por las cosas sagradas. O sea, estamos hablando de Dios, esos son los villancitos tradicionales… ¿No es verdad, señora?
Posted on December 24, 2009 with 3 notes
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Géneros
En un autoperiquitos. Un hombre de unos treinta años entra en el local y deja sobre un banco un pesado bolso en forma de cubo. Es un vendedor de películas piratas. Nada más soltar su mercancía, saca un pañuelo pardo de un bolsillo del ancho pantalón vaquero, se seca el sudor de la cara y se sienta al lado de su bolso. Todo en sus movimientos demuestra que es un visitante habitual de este lugar, incluso el hecho de que no salude ni siquiera a la encargada de la tienda, que está ocupada haciendo unas facturas. El hombre toma un ejemplar de Mi Diario de un asiento vecino —“Sin chistar”, dice en letras enormes el titular de primera, refiriéndose al asesinato sin mediar palabra de un chofer de carritos por puesto— y lo hojea hasta detenerse en las páginas centrales. Gira un poco el periódico hacia la izquierda y ladea la cabeza en la misma dirección. Una vez inspeccionada detenidamente la foto de la chica en bikini, deja el peródico a un lado.
Vendedor: ¿Qué fue, y no queréis ver los estrenos?
Encargada: No sé, es que ya te compré el otro día.
Vendedor: Pero aquí traigo las que están en cartelera.
Instalador: (Entrando sin mirar a los lados y dirigiéndose a la empleada para informar sobre el trabajo que estaba haciendo.) ¡Muerto! Ya eso está listo. (Notando de repente la presencia del vendedor.) Ey, qué fue, ¿tenéis Avatar?
Vendedor: No… Me dieron una esta mañana, pero eso se veía muy maluco.
Instalador: ¿Verdad?
Vendedor: Muy oscura. Esperate unos días…
Instalador: Vértale, yo la quería ver porque yo creo que el domingo voy pal cine a verla.
Encargada: ¿Qué tenéis como para mujeres?
Vendedor: (Luego de abrir el bolso, sacar un grupo de películas y pasárselas al instalador.) Tomá pa que vayáis viendo. De mujeres así, tengo La princesa y la rana…
Encargada: Será La princesa y el sapo…
Vendedor: Va pues, ¿y no es la misma vaina?
Instalador: (Mientras va mirando las carátulas que le dieron.) No es lo mismo, es al revés…
Vendedor: Al revés es la película, porque el sapo… la rana…el bicho ese… le da un beso a la muchacha y la convierte él a ella en sapa, ve qué molleja de arrecho.
Instalador: ¡Muchacho, pero no se la destripéis!
Vendedor: ¡Ay, sí, porque ella no sabe!
Encargada: Dame acá, pues.
Instalador: (Fijándose en la portada que le pasa el vendedor a la encargada y notando que se trata de dibujos animados.) ¿Por qué será que a las mujeres le gustan son la películas así… de fantasía?
Vendedor: Ajá, ¿vos te vais a quedar alguna?
Instalador: Dejame esta: Los asesinos ninja.
Vendedor: Esa es buena, esa es buena.
Posted on December 18, 2009 with 5 notes
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Oscuras referencias
Sin electricidad en el centro comercial Costa Verde, cerca de las once de la mañana. Los empleados se congregan a las puertas de los oscuros negocios y los clientes potenciales aguardan sentados donde pueden, a ver qué pasa. Uno de aquellos empleados apoya sus brazos cruzados con morosidad sobre la manija de la puerta de su tienda. Otro, que también debe ser empleado a juzgar por la corbata, camina diligente por los pasillos, saludando a su paso.
Diligente: (Apurado, dirigiéndose al moroso.) ¿Qué estáis? ¿Agarrando frío?
Moroso: (Mirando para otro lado, canta a modo de respuesta, con pereza pero a todo pulmón.) Yo tenía una luz / que a mí me alumbraba / y venía la brisa y…
Unas dependientas, tres puertas más allá, completan el conocido coro también a gritos, pero sin reírse:
Voces femeninas a lo lejos: …¡y FUAS! / y me la apagaba.
Moroso: (Voltea ahora para ver al diligente alejarse y filosofa en voz alta después de una pausa.) Esta vaina es… no sé… como… como Bosnia, será.
Posted on December 9, 2009 with 1 note
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Lógica impermeable
En Enne. Dos mujeres con corta diferencia de edad hacen las compras con cierto apuro. La mayor no llega a los treinta años.
Mujer mayor: (Señalando las pastas dentales.) Vai, cogé ahí un tubo.
Mujer menor: ¿De cuál?
Mujer mayor: (Mirando champús al mismo tiempo.) Cualquiera… Colgate será… De menta.
Mujer menor: Esta dice “con flúor”.
Mujer mayor: Pero buscá una de menta.
Mujer menor: ¡Bueno!, ¿no te estoy diciendo? Esta tiene flúor.
Mujer mayor: De menta, mija.
Mujer menor: ¿Y flúor y menta no es lo mismo, pues?
Mujer mayor: No, flúor es flúor y menta es menta…
Mujer menor: (Retadora.) Ajá, ¿y por qué todas dicen flúor entonces?
Posted on November 27, 2009 with 2 notes
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Cahiers du cinema
Una videotienda. En el mostrador, un muchacho de unos veinte años. Viendo los estantes, un hombre de unos cincuenta años, en bermudas y apurado.
Hombre: Gran Torino, Gran Torino… Chico, me suena. ¿Esa es nueva?
Muchacho: Ya tiene un tiempito ya.
Hombre: ¿Y será buena?
Muchacho: Cómo no…
Hombre: Ah… ¿Y yo la habré visto?
Muchacho: Es de un viejito que está jubilado y le tiene arrechera a los chinos.
Hombre: ¿Y los mata?
Muchacho: Bueno, a algunos.
Posted on November 17, 2009 with 2 notes
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Castilla la nueva
En una tienda de videos piratas. Sí: tienda de videos piratas. Una cliente, a punto de irse, se dirige a la encargada para recordarle el encargo de una película.
Cliente: Ya sabéis, si me la conseguís en español, me la guardáis. Pero no en español de España, sino en castellano. Porque no es lo mismo español que castellano.
Posted on November 16, 2009 with 1 note
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Sin cartuchos
Sede de “Tránsito”. Un despacho improvisado en lo que probablemente era una habitación de servicio en esta casa convertida en oficina pública. Tres escritorios embutidos en el reducido espacio. Tres funcionarios vestidos de marrón y beige, con el uniforme de los fiscales. Me recibe la denuncia de robo de vehículo uno de ellos, el más jovial.
Yo: ¿Y cuánto tengo que esperar para que me den el reporte?
Fiscal: Ah, no, eso no se lo podemos dar horita. Será mañana a las dos de la tarde.
Yo: Pero si sólo tiene que imprimirlo, ¿por qué no me lo puede dar ahora?
Fiscal: Señora, lo que pasa es que esta impresora que usted ve aquí (pone su mano derecha sobre una HP de inyección de tinta que está encendida sobre su escritorio) me dice que se le atascó el papel y ni prende, ni apaga y yo ya ni la miro. Y aquella no sirve (señala la del escritorio tras de sí) y aquella otra no tiene cartuchos (apunta hacia la del tercer escritorio.) Así que será mañana en la tarde. (De inmediato, cierra sus manos en dos puños que eleva hacia sus pectorales, con los antebrazos flexionados, y los mueve según el ritmo de alguna melodía guapachosa que suena en su cabeza, sin mirar a ninguna parte en concreto. Luego grita.) ¡Llévatelo!
Posted on November 5, 2009
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Precisión lexical
En Víveres De Cándido de Santa Rita. Una pareja de treintañeros.
Él: Aquí tampoco no hay carne.
Ella: No, mijo, ni pollo.
Él: Habrá que ir a… a… a… ¿cómo se llama?
Ella: A un lugar de esos donden venden carne.
Él: (Distraídamente mientras revisa las solitarias bandejas de pollo molido.) Ajá, a una tienda de esas donde venden carne.
Posted on October 25, 2009
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Un fenómeno
En una tienda, frente a una colección de sostenes marca Leonisa. Una señora de unos 50 años y (supongo) una amiga.
Señora: (Aspirando sonoramente el aire por la boca antes de hablar.) ¡Aquí hay bellezas! (Aspirando el aire nuevamente, al tiempo que menea la cabeza.) No no no no, es que yo los quiero toditos…
Amiga: Mijita, ¿y vos cuántas tetas tenéis?
Señora: (Tomándose los senos usando las manos como copas.) ¡Estas, ve!… Y las que me voy a poner…
Posted on October 22, 2009