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Picaresca
Cerca de mediodía en un supermercado. Las colas en las cajas son largas, señal de que hay en venta alguno de los productos regulados que escasean. Una mujer de unos cuarenta años, vestida con una camisa blanca y una falda larga y floreada, luego de echar un vistazo rápido a los carritos de compra de mis vecinos de cola, se acerca a la señora que está delante de mí. La recién llegada trae dos paquetes de harina de maíz en la mano.
La de la harina: (De forma ejecutiva, más que suplicante.) Señora, ¿me hace la caridad y me saca estos dos paqueticos de harina? Es que ya yo llevo mis dos kilos y necesito más.
Mi vecina en la cola: (Pillada de sorpresa.) Eh… Eh… No, es que yo voy a pagar con tarjeta.
La de la harina: No importa, yo le doy la plata. (Se mete la mano por el escote, saca del sostén un billete y se lo tiende.) Eso es un momentico. (Sin esperar respuesta, le mete los dos paquetes de harina en el carrito y empieza a mirar por encima del hombro de su interlocutora.)
Mi vecina en la cola: (Sin tomar el billete.) No, si yo sé que me tiene que dar la plata, pero es que yo voy a pagar con tarjeta…
La de la harina: (Con una impaciencia que le cuesta disimular.) No importa, paga y después saca aparte la harina. Eso es un momentico.
Mi vecina en la cola: (Arrugando la cara mientras saca los paquetes del carrito y se los devuelve a la mujer.) Nononononono… eso es un enredo, una brega, yo ya estoy apurada.
La mujer toma sus dos paquetes y, meneando la cabeza en señal de desaprobación, se retira sin decir nada más. La veo repetir la operación que intentó con mi vecina por todas las cajas del supermercado. A los pocos minutos, vuelve a dejarse ver por nuestros lados, Ahora, más apurada, va empujando un carrito lleno de harina e insiste en la petición de que le saquen dos paquetes a quienes no llevan ninguno en su compra. Un hombre de cara congestionada y hartazgo evidente la encara cuando se le acerca.
Hombre: (Con el torso inclinado sobre su carrito y un pie apoyado en uno de los travesaños inferiores.) Nononono… (Agitando la mano con la que no se está sosteniendo en el manubrio, como quien espanta a una mascota.) ¡Sale, sale, sale!
La de la harina: (Con una dureza en su rostro y en su voz que desdice la zalamería de sus palabras.) Vai, señor, ¿no ve que yo tengo una fábrica de arepas?
Hombre: ¿Fábrica de arepas? ¡Lo que tenéis es una fábrica de cobres!
Posted on November 18, 2012 with 1 note
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Colabórenme para la urna de Chávez, que lo vamos a enterrar hoy.
Domingo 26 de septiembre. Letanía de una mendiga de edad indefinible mientras recauda en un vaso de plástico los óbolos de los electores en el colegio San Vicente de Paúl, a quienes, por residir en una zona de clase media, ella supone mayoritariamente opositores.Posted on September 29, 2010 with 6 notes